La equinococosis quística (EQ) o hidatidosis, es una zoonosis cosmopolita causada por la larva de Echinococcus granulosus, una tenia que parasita el intestino delgado de los perros. Esta enfermedad ha sido identificada desde hace siglos como un importante problema sanitario, económico y social.
La importancia en la salud pública está relacionada no solo con la mortalidad humana, sino también con las pérdidas por rendimiento laboral, gastos de hospitalización, intervenciones e incapacidades de las personas afectadas. Con respecto a la industria agropecuaria, las repercusiones económicas se basan casi exclusivamente en el decomiso de órganos con hidátides, aunque hay que considerar también las pérdidas derivadas del descenso en la producción (disminución en la producción de leche, baja fertilidad, mala calidad de lana y cueros).
El ciclo que involucra al perro y al ovino es el predominante en nuestra región. Esta importante enfermedad se presenta tanto en poblaciones rurales, urbanas y suburbanas donde los perros cumplen un rol de trabajo, guardia y compañía.
En general, la distribución de E. granulosus está influenciada por varios factores como nivel económico y educacional, hábitos sociales y culturales, pero usualmente está directamente relacionado con el grado de asociación que los individuos tienen con sus animales domésticos, con las prácticas de faena para autoconsumo realizadas en condiciones precarias y con el uso de fuentes de agua riesgosas. A pesar de estas situaciones, las medidas para prevenir y controlar la hidatidosis son simples y factibles, siendo la enfermedad 100% prevenible.
Agente etiológico
Echinococcus granulosos (Fig. 1) pertenece a la clase Cestoda, familia Taeniidae, existen 4 especies morfológicamente distintas de Echinococcus adaptadas a las más diversas regiones del planeta. Es un parásito cuyo tamaño varía entre 3,5 y 7 mm y presenta de 2 a 4 segmentos o proglótides. La forma larvaria es llamada hidátide o quiste hidático, tiene forma de vesícula blanca, tensa y elástica y contiene líquido de aspecto claro donde se encuentran las formas infectantes para los perros, los protoescólex.
Ciclo biológico
Los parásitos adultos de E. granulosus se encuentran en los hospederos definitivos (en nuestro medio el perro), la forma larvaria o hidátide en los hospederos intermediarios (bovinos, ovinos, cerdos, equinos y hombre); y los huevos en el medio ambiente (Fig. 2).

Un perro con E. granulosus en su intestino elimina huevos del parásito en su materia fecal. A baja temperatura y elevada humedad se dan las condiciones de máxima sobrevida de los huevos, pudiendo permanecer infectivos por 300 días aproximadamente.
Los huevos contienen un embrión en su interior, cuando son ingeridos por un ovino, bovino, cerdo, equino o por el hombre el embrión se libera, pasa a la circulación y es transportado hasta algún órgano donde comienza a desarrollarse a una larva hidática. Los ovinos presentan el hígado como el órgano más afectado y los bovinos los pulmones, pero también pueden localizarse en corazón, riñones, bazo, omento y cerebro.
El desarrollo del quiste hidático es lento y variable y no siempre son fértiles (no siempre tiene protoescólex en su interior). En algunos huéspedes son capaces de crecer durante toda su vida, mientras que en otros los quistes son vencidos por la respuesta del huésped en diferentes etapas de la infección.
Después de la faena de los animales y la extracción de las vísceras con quistes hidáticos, los protoescólex pueden sobrevivir 3 a 6 días a temperatura ambiente. Cuando las vísceras son enterradas y preservadas de la desecación ambiental, se prolonga el tiempo de vida a 9 días.
La refrigeración simple conserva los protoescólex por tres meses. Cuando las vísceras parasitadas son cortadas en pequeños trozos y hervidas por 40 minutos se produce la muerte de los protoescólex.
El ciclo se cierra cuando el perro ingiere vísceras de un huésped intermediario con quiste hidático viable, comenzando nuevamente el desarrollo del parásito adulto en su intestino.
Epidemiología Solamente son necesarias dos especies de animales extremadamente comunes, como el perro y la oveja, para que el ciclo de E. granulosus se cumpla.
Por esta razón la hidatidosis pueden encontrarse en casi cualquier región geográfica. En nuestro país la enfermedad hidatídica es endémica. La permanencia de estos ciclos endémicos está determinada por condiciones biológicas y culturales, a través de prácticas que han asegurado el mantenimiento de la infección en grupos de riesgo. Según encuestas realizadas en nuestro país el 60% de los establecimientos agropecuarios realiza faenas domiciliarias regularmente y el 10% lo hace en forma esporádica, teniendo en su mayoría malas instalaciones para ello, lo que permite la presencia de los caninos en el lugar y momento de la faena. Otros trabajos indican que el 29% de los perros rurales son alimentados con vísceras y carne cruda.
Todo esto hace que la población de riesgo esté presente en nuestro país y que se den las condiciones epidemiológicas para la permanencia del parásito.
Echinococcosis canina
Un canino puede tolerar altas cargas de parásitos sin sintomatología y sin que le provoque la muerte. El parásito adulto puede vivir hasta cuatro años en el intestino del perro. La prevalencia de infección canina es el indicador más importante del riesgo potencial para el hombre.
El examen coproparasitario no nos permite diferenciar la infección por E. granulosus del resto de las teniasis ya que los huevos que salen en la materia fecal son muy similares en los parásitos de esta familia que infectan a los perros.
Demostrar la presencia del parásito en las heces de los perros mediante la purga con Bromhidrato de arecolina fue la metodología tradicional para el diagnóstico de echinococcosis canina. Este procedimiento requiere estrictas medidas de bioseguridad, personal capacitado, tiempo e intenso trabajo y puede no obtenerse la respuesta deseada en la totalidad de los animales tratados.
En los últimos años surgieron nuevas técnicas que permiten detectar elementos parasitarios y/o moléculas asociados a los mismos, como la búsqueda de anticuerpos séricos específicos y la detección de antígenos de E. granulosus en las heces de los perros (técnica de coproantígeno). Esta última técnica se realiza por medio de un análisis de ELISA, del cual ya existen preparados comerciales.
La prueba ha probado poseer sensibilidad y especificidad adecuadas, es sencilla y no presenta riesgo para el operador o el animal, por lo cual se ha transformado en herramienta muy útil para estudio epidemiológico y el control de esta enfermedad.
Hidatidosis en los animales de producción
En general, los quistes hidáticos en estos animales son hallazgos al momento de la faena ya que en la mayoría de los casos no presentan sintomatología de la enfermedad, por lo tanto las pérdidas en la producción son difíciles de cuantificar en el animal vivo.
Hidatidosis en humanos
El hombre se infecta al ingerir huevos de E. granulosus a través del contacto directo con perros parasitados, al beber agua contaminada, comer verduras crudas mal lavadas o por no higienizarse las manos. La principal localización del quiste hidático en el hombre es hepática o pulmonar, pudiendo encontrarse en otros órganos, variando la sintomatología según el o los órganos afectados. El tratamiento casi siempre es quirúrgico.
El diagnóstico de la hidatidosis humana se fundamenta en la información clínica y epidemiológica, y en el uso de métodos imagenológicos como la radiología, la ultrasonografía, la tomografía computarizada, etc. No obstante, el diagnóstico inmunológico aporta información complementaria, es útil en el seguimiento posterapéutico y tiene valor para los estudios epidemiológicos.
Acciones para la prevención y control de la enfermedad
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Desparasitación regular de los caninos con una droga tenicida (Praziquantel).
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Recolección e incineración de las heces caninas para evitar la contaminación ambiental por huevos.
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Fomentar la tenencia responsable de los animales.
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Control de la faena: mataderos habilitados, control veterinario en los mismos, impedir acceso de caninos a las áreas de faena, decomiso de vísceras con quistes hidáticos.
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Búsqueda de portadores humanos asintomáticos (ecografía y serología).
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Vigilancia epidemiológica.
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Educación sanitaria: fuentes de agua potable, correcto lavado de verduras, higiene personal, no alimentar con vísceras a los perros.
Bibliografía
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Cabrera, P. (2001) Conferencia electrónica de la red de Helmintología Veterinaria http://cnia.inta.gov.ar/ helmintic
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Cabrera, P. (2004) Presentación de la hidatidosis en la región sudamericana. www.panaftosa.org.br/hida/ hidatidosis_sudamer.doc
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Eckert, J.; Gemmell, M.A. (1981) Guidelines for survillance, prevention and control of Echinococcosis/ Hidatidosis. FAO/UNEP/WHO