La Meseta de Artigas es una elevación, a 110 km al norte de Paysandú, con costas sobre el Río Uruguay, es uno de los puntos más altos de la planicie elevada del Litoral. En 1815 el gobierno artiguista se instaló allí por aproximadamente un año, cercano al campamento anexo de Purificación. Actualmente hay una columna de granito de 37 metros de altura sobre una pirámide y coronada con un busto del Protector de los Pueblos Libres , que se inauguró el 25 de agosto de 1899, siguiendo una iniciativa del Sr. Nicanor Amaro, ex propietario de los campos donde se halla la Meseta, cuyo terreno fue donado.

Desde hace 14 años, cada año llegan a ella una peregrinación de caballerías gauchas, Aparcerías, que parten desde diferentes puntos de nuestro país para homenajear al Padre de la Patria . Este año se conmemoró la V Semana del Ideario Artiguista, el XV Encuentro con el Patriarca, a pleno sol, con la presencia de más de 2.000 jinetes, un número que crece año a año. La mañana del viernes 19 de setiembre partieron 1.000 jinetes desde el departamento de Paysandú, y luego de una Cabalgata de dos días, en la tarde del sábado arribaron al pie de la Meseta, donde se unieron con jinetes procedentes de diferentes zonas, para realizar juntos el ascenso en la mañana del domingo 20, desfilando al mediodía.

Se colocó la tradicional ofrenda al pie del monumento, con unas palabras del Sr. Intendente de Paysandú.
Como ya es una tradición, Laboratorios Santa Elena, se hizo presente, siendo parte de esta actividad tan importante y representativa de nuestra historia. Compartió la cabalgata hacia la Meseta con Los Gauchos de la Lata, una Aparcería sanducera, que partió desde ese departamento el viernes por la mañana. Fue una experiencia Nicolás, Yanina, Marylin, Martín, Fanny y José por compartir este agradable momento con nosotros.
Queremos agradecerle especialmente a Miguel, Lady, Carolain, Marly, Claudia, Maximiliano, Alejandro, Brian, única desde todo punto de vista, compartiendo las horas de cabalgata, los fogones nocturnos, las anécdotas de años anteriores y muchos momentos inolvidables.
Entre ellos, es imposible dejar de mencionar el momento de subir la Meseta a caballo, entre tantos jinetes y con ese gentío que nos esperaba. Es imposible transmitir la emoción que se siente en ese momento, es indescriptible.

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